Muchos son los padres que sufren durante las primeras semanas o meses de vida de sus pequeños el episodio conocido como cólico del lactante. La causa de este trastorno es desconocida, aunque la mayoría de expertos piensa que puede estar provocado por estrés o cansancio del lactante en un momento de inmadurez neurológica y fisiológica.
El llanto es la respuesta del bebé a todas las circunstancias que alteran su fisiología: llora por hambre, por sueño, cuando necesita consuelo y afecto. Por ello es posible que los «gases» sean resultado de este llanto y de «tragar» aire, lo que se suma a la situación de la propia inmadurez del tubo digestivo del lactante.
Una buena forma de saber que estamos ante un cuadro benigno es comprobar que el resto del día el niño está contento, come bien y gana peso de forma correcta. Es bastante frecuente que este proceso mejore a partir del 3º o 4º mes de vida.
El tratamiento se lleva a cabo mediante la aplicación de técnicas manuales muy sutiles adaptadas a los bebés, completamente indoloras para ellos. Es importante señalar que la terapia se basa en las últimas recomendaciones que los estudios y las guías de práctica clínica establecen.


















